¿Por qué los bancos frenan las hipotecas para segunda vivienda?

Muchas solicitudes y pocas hipotecas: ¿Por qué los bancos frenan las hipotecas para segunda vivienda?

Existe un creciente interés por adquirir viviendas vacacionales o para escapadas de fin de semana. Sin embargo, cerrar la financiación para este tipo de inmuebles se ha convertido en un camino lleno de obstáculos. Aunque la solicitud de estos préstamos representa una parte significativa del mercado, las firmas reales han caído a mínimos históricos.

El desfase entre la oferta y la demanda

Aunque cerca del 8% de los compradores que buscan financiación quieren adquirir una segunda vivienda, solo un 2,2% de las hipotecas que se conceden terminan destinándose a este fin. Esta diferencia no se debe a la falta de interés del comprador, sino al escaso atractivo que estas operaciones tienen para las entidades bancarias.

¿Por qué a la banca no le resultan atractivas estas hipotecas?

Existen tres factores clave que explican esta postura reticente por parte de los bancos:

  • Costes de formalización elevados: Tras la reforma normativa de 2019, la banca asume la mayoría de los gastos de constitución (notaría, registro, gestoría e impuestos). En operaciones de bajo importe —habituales al comprar una segunda vivienda—, estos costes reducen drásticamente el margen de beneficio de la entidad, sobre todo en préstamos inferiores a 100.000 euros.
  • Perfiles con mayor capacidad de pago y amortización rápida: Los compradores de este tipo de inmuebles suelen disfrutar de estabilidad financiera o tener su primera vivienda ya pagada. Esto hace que amorticen la deuda en menos tiempo del previsto, restando rentabilidad al préstamo.
  • Fidelización previa y falta de movilidad del cliente: Al estar vinculados a su banco habitual por la primera hipoteca (con nóminas o seguros), los compradores raramente comparan otras ofertas del mercado, reduciendo la competencia entre entidades.

Menos importe y menor plazo de devolución

Las cifras reflejan claramente este escenario. El capital medio solicitado para una segunda residencia roza los 127.000 euros (frente a los más de 216.000 euros de una vivienda principal), con plazos de amortización más cortos, situados en torno a los 24 años frente a los 29 de la residencia habitual.

A esto se suma el contexto actual de incremento de precios en zonas costeras y vacacionales, lo que eleva el esfuerzo financiero necesario para cerrar la compra. Si estás pensando en adquirir tu casa de vacaciones, contar con un asesoramiento profesional previo es clave para estudiar las alternativas del mercado y encontrar la opción que mejor se adapte a tu perfil.

Fuente: Idealista
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